Carrito
La cesta está solita :(
El verano ya está aquí y con este buen tiempo apetece muchísimo caminar, tomar algo en una terraza de verano, o simplemente dejarnos acariciar por los rayos del sol. Y es que el sol nos hace sentirnos bien, con ganas de salir, de hacer cosas y disfrutar de la vida.
Pero no todo es bueno, con la mayor incidencia de los rayos solares también aumenta el riesgo de daño que el astro rey puede ocasionarnos. Para evitar disgustos, nada mejor que llevar con nosotros a nuestro gran aliado: el fotoprotector.
Un protector solar o fotoprotector es un producto cosmético capaz de proteger total o parcialmente la piel de la radiación UV, para ello contiene entre sus activos filtros solares que se encargan de neutralizar los efectos nocivos del sol gracias a su capacidad de absorción o reflexión.
En función de su activo principal podemos encontrar 4 tipos:
Aquellos fotoprotectores que integran filtros químicos han de aplicarse una media hora antes de la
exposición para que dé tiempo a que la piel los absorba, sin embargo los que contienen filtros físicos al actuar por reflexión pueden aplicarse en el mismo momento de la exposición.
En muchas ocasiones una pantalla solar está elaborada con varios tipos de filtros para así asegurar una máxima protección como por ejemplo Heliocare 360 que contiene filtros físicos, químicos y biológicos entre otros activos.
Probablemente no estéis muy acostumbrados a buscar y elegir un fotoprotector en base a esta clasificación, comercialmente es más fácil hacerlo desde el punto de vista dermocosmético donde encontramos cremas, lociones, gel-crema, gel, sticks, sprays, brumas, aceites secos, espumas y compactos. Como veis, hay un fotoprotector para cada necesidad.
Hoy he querido que sepáis qué contiene esa pantalla solar que separa nuestra piel del entorno, darle un enfoque, si me lo permitís, más farmacéutico, aunque en mi próximo post os hablaré de los fotoprotectores desde el punto de vista dermocosmético, ¡prometido!