Carrito
La cesta está solita :(
De un tiempo a esta parte, no son pocas las ocasiones en que paso tiempo justificando el precio de toda la dermocosmética que recomiendo, o lo que es peor, luchando por demostrar sus diferencias con respecto a cosméticos «low cost» que con «igual fin», nos venden supermercados y perfumerías.
Los precios irrisorios y las fuertes campañas de marketing de cremas como Cien (Lidl) o Sisbela (Mercadona) han desatado el debate: ¿es posible contar con una crema premium y eficaz por sólo 3 euros? ¿es un engaño la propuesta de la industria dermocosmética?
En este post nos hemos propuesto aclararte qué hay de verdad en estas propuestas y hasta qué punto es una opción inteligente y eficaz apostar por una piel «low cost». Creo que te ayudarán a (re)pensar de hoy en adelante tu decisión sobre el cosmético que vas a aplicar en tu piel.
La crema low cost de Lidl (2,99 euros) ha sido durante un tiempo bien escaso en las estanterías de sus supermercados. La (supuesta) alta calidad y bajo precio de esta antiarrugas causó furor en 2015, cuando un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) la situó como la mejor del mercado.
¿Qué presunto «milagro» había detrás de los envases de Cien? Enumeremos los principales argumentos:
Como apuntaba al comienzo, el milagro definitivo se obró con la campaña mediática tras el estudio realizado por OCU. Esta organización de consumidores se erigió en juez y árbitro del mercado de cosméticos antiarrugas, con un análisis plagado de fallos metodológicos según la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa), en el que sin certificaciones ni homologaciones, se mezclaban mujeres con edades entre 31 y 70 años, atributos de producto y precio, entre otros, resultando un estudio sin fundamento científico alguno. Tomàs Muret, vocal de Dermofarmacia del Colegio de Farmacéuticos de Baleares, afirmaba en un reportaje a Diariofarma que este tipo de análisis carecen de fundamento y son arbitrarios. “El estudio de la OCU está muy enfocado a conseguir unos resultados concretos”, señala.
Sin embargo, el objetivo se había conseguido. La prensa titulaba ipso facto de forma impactante: «La mejor crema antiarrugas es de Lidl y cuesta 3 euros«, y los supermercados de la «compra perfecta» activaban su campaña de inmediato: «¿Por qué gastarse más de 100€ en una crema, si la mejor crema de España cuesta 2,99€?». ¿El resultado? Existencias agotadas e incremento por 20 de las ventas. Ya entonces, cuando el stock se había agotado, Lidl accedía a retirar la publicidad engañosa de sus tiendas. El milagro pareció alcanzar su fecha de caducidad…
Y cuando el fenómeno Lidl perdía su efecto, llegó el turno de Mercadona. Otro milagro al albor de un titular más impactante si cabe: «Mercadona vende por 5 euros una crema antiarrugas que cuesta 85 euros«, con su correspondiente campaña mediática que se traducía en una demanda masiva del cosmético, que se agotaba de inmediato en las tiendas de los supermercados valencianos.
Pocos días después de conocerse la noticia, Carmen Torres (farmalista) hacía un análisis bastante exhaustivo del INCI (listado de ingredientes) de Sisbela. Sus conclusiones no podían ser más reveladoras:
Si esto no era suficiente, pocos días después otra gran compañera y profesional, Marian García (boticariagarcia), publicaba el resultado de su investigación sobre este cosmético, después de trascender que Mercadona lo estaba comercializando por 5€, mientras que otro con la misma composición se comercializaba a 85€ en perfumerías principalmente. La llegada del verdadero lujo «low cost», vaya. Sin embargo, la historia tenía trampa, tal y como ha desvelado Marian en su blog, porque una argucia empresarial es la que ha posibilitado que el mismo producto por diferentes canales se comercialice con marcas y precios diferentes, dejando la puerta abierta a una maniobra de comunicación y marketing de Mercadona que no ha podido ser más efectiva.
Dicho esto, lo preocupante es que estamos nuevamente ante un cosmético de dudosa eficacia. Lo ponía de manifiesto farmalista en su análisis del INCI y lo completa la propia Marian en su post:
El análisis de estas dos compañeras no puede ser más revelador. Sin embargo, la maquinaria mediática no ha cesado y Mercadona ha conseguido su objetivo: batir récord de ventas y replicar el efecto Cien de Lidl. Eso sí, ni rastro en los medios de análisis especializados y objetivos sobre estos cosméticos, que han parecido erigirse en una suerte de pócima milagrosa. Bien, a la vista queda con la revisión en este post de diferentes voces especializadas y autorizadas, que la tal pócima milagrosa es básicamente un efectivo producto de marketing, impulsado en este caso por una empresa que ha conseguido ganarse el favor casi sectario de una parte de la sociedad, que alaba y no cuestiona absolutamente nada que proceda de sus estanterías.
A la vista del panorama que os contaba, juzgad vosotr@s mism@s. No obstante, sí me gustaría compartir algunos consejos con el fin de que os ayuden a elegir con criterio y acierto vuestros cosméticos:
Como veis el precio de un cosmético viene impuesto por su composición, pureza, elaboración, envasado, estudios de eficacia y tolerabilidad, distribución, ganancia para el fabricante y distribuidor y algo fundamental como es la investigación y estudio previo en post de la fórmula ideal.
Por supuesto que existen tratamientos que se venden a un precio muy superior al que debieran, que a veces pagamos marketing y tendencias, pero os puedo asegurar que los tratamientos realmente eficaces son aquellos que cuestan lo que son por su composición, concentración, estudios de preventa y trabajo de elaboración desde el minuto uno hasta que llega a nuestras manos. Y que ahí estamos aquellos que amamos nuestra profesión y buscamos siempre lo mejor para cada persona de forma única y personal, dispuestos a ayudaros en todo momento.